El Rey Alfonso VIII ordenó edificar, a finales del siglo XII, una verdadera ciudad fortificada alrededor del castillo musulmán de Alarcos, que conjugara en una sola obra una exhibición de poder y vocación conquistadora. Esta edificación fue planificada
para que sirviera de base de operaciones en la que organizar las fururas campañas hacia el sur.
para que sirviera de base de operaciones en la que organizar las fururas campañas hacia el sur.
En el año 1195 el califa almohade Abu Yusuf al – Mansur (Ysuf II) desembarcó en Tarifa y se dirigió a Alarcos, donde se encontraba el rey castellano con una ciudad fortaleza aún en construcción. La amenaza almohade, obligó a los reyes cristianos a suspender las disputas que, debido al deseo de expansión de sus reinos, tenían entre ellos.
De esta forma Alfonso VIII consiguió la ayuda de los reyes de León, Navarra y Aragón, sin embargo, el ímpetu de Alfonso VIII lo llevó a cometer el error de no esperar los refuerzos del Rey Alfonso IX de León, ni del Rey Sancho VII de Navarra que ya se encontraban en camino y viéndose con más efectivos y mejor posición inició el ataque.
El 19 de julio de 1195 se inició el combate. La “tornafuye” almohade dio excelentes resultados a los musulmanes. Esta táctica consistía en reiterados ataques y retiradas de la caballería ligera sarracena que gracias a la habilidad y puntería de sus jinetes arqueros causó grandes daños a la pesada caballería cristiana. Estas unidades almohades, estaban dotadas de un potente arco compuesto que eran capaces de disparar desde sus monturas a toda velocidad y en todas direcciones causando gran daño a la caballería cristiana que disponía de una movilidad más reducida. Esta táctica provocó que la caballería cristiana se separara de la formación para repeler a los hostigadores, pero siendo estos últimos más rápidos, aislaron las fuerzas del rey castellano provocando su retirada. Alfonso VIII había sido derrotado y se vio obligado a huir a Toledo.
Luego de la victoria los almohades asaltaron la plaza fuerte de Calatrava la vieja, cuya guarnición cayó y los prisioneros fueron pasados a cuchillo. La ofensiva musulmana continuó avanzando hasta llegar al rio Tajo y a las puertas de Toledo. No obstante, el avance se detuvo y ambos bandos firmaron un acuerdo de paz de diez años de duración.
Los problemas de los cristianos no acabaron con la firma de la paz ya que la demora de Sancho VII, o la poca paciencia de Alfonso VIII, dependiendo del punto de vista, trajo como consecuencia un enfrentamiento entre ambos reinos aunque después de un año los reyes firmaron la paz.
Lo aprendido en esta derrota, será de mucha utilidad para el Rey Alfonso VIII en la Batalla de las Navas de Tolosa.
Lo aprendido en esta derrota, será de mucha utilidad para el Rey Alfonso VIII en la Batalla de las Navas de Tolosa.
Fuentes:
Grandes Batallas de la Historia, The History Channel, PLAZA & JANES
http://www.artehistoria.jcyl.es/granbat/videos/919.htm


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